La gestión de compras comienza poco a poco a ocupar más altas cotas de responsabilidad de gestión y dirección dentro de las empresas. Se ha comprendido que comprar bien implica vender mejor.

Es por ello que además de mejorar la formación de los profesionales de compras, la política de calidad ha pasado ha tener en cuenta al área de compras como proceso de gestión que es.

La iniciativa más innovadora en este aspecto es la Certificacion de Calidad UNE-CWA 15896 de Gestión de Compras de Valor Añadido impulsada por AERCE. Una norma de carácter europeo que se centra única y exclusivamente en la gestión de compras.

Empresa como Mahou-San Miguel ya se han certificado en esta norma como un camino para mejorar y potencial la responsabilidad social con sus trabajadores, clientes y proveedores.

Para los que no tienen tan avanzado y procedimentado todo lo relacionado con la política de calidad, la ISO 9001:2015, que es el estándar es política de calidad en nuestro país, incide en cuestiones importantes a tener en cuenta y que nos pueden ayudar a dar forma a nuestros procesos de compra.

Esta norma nos indica el primer área donde podemos empezar a trabajar. ¿Todas las compras han de estar bajo la vigilancia de los criterios de la ISO? La respuesta es no. La propia norma circunscribe tres ámbitos:

  • Aquellos productos y servicios adquiridos a proveedores que serán incorporados al proceso productos de los bienes y servicios que venda la empresa.
  • Aquellos productos y servicios que son suministrados directamente a los clientes de la empresa por proveedores externos en nombre de la organización
  • Un proceso o parte del mismo es proporcionado por un proveedor externo como resultado de una decisión de la empresa

Todos estos proveedores deben pasar criterios de evaluación, selección y seguimiento. Lo que tradicionalmente se conoce como “procesos de homologación”. Dicha información debe estar documentada y ser conservada para su revisión y verificación.

Esto implica que, si un tercero va a trabajar dentro de nuestra organización, debemos controlar y asegurarnos de que lo que hace lo haga en base a los criterios establecidos por la empresa. Y para ello, además de la inspección, la fluida y continua gestión de la información entre empresa y proveedor es fundamental. En todo momento, cuestiones como detalle de procesos, normas de aprobación, competencias específicas requeridas, noción de control y seguimiento o verificación de lo realizado, han de ser perfectamente conocidas por las partes.