Cantaban los hermanos Auserón en su magnífico disco Las Malas Lenguas aquello de “¿Pero qué está pasando aquí? Me estoy temiendo lo peor, ¿sabe usted, señor?”.

Ese mismo sentimiento de asombro es el que nos produce al equipo humano de Nessmeeting cuando salimos de una reunión en una Administración Pública y, o no se conocen la legislación sobre contratación electrónica que ya tienen encima (18 de abril de 2016 arranca) o, simplemente, te dicen aquello de “como siempre en España, ya lo atrasarán otro poco para que nos adaptemos todos”.

No se si asombra más la ignorancia o la desidia que corroe a este país.

Resulta que en febrero de 2014 se publicó la Directiva 2014/24/UE sobre contratación pública que es de obligado cumplimiento para todos los estados miembros de la Unión Europea y que dice que todos los países tienen hasta el 18 de abril de 2016 para hacer la transposición a su normativa estatal y adaptarse a lo que dice esa Directiva, repito, de obligado cumplimiento.

En España, todavía no nos hemos adaptado a dicha legislación Europea.

Que no nos hayamos adaptado, ¿implica que no se aplicarán los efectos de la norma europea en España? Ni mucho menos. En el clarificador artículo de José María Gimeno Feliu nos indica que aunque esta transposición no se haya producido, los efectos de la Directiva ya estarán vigentes desde esa fecha.

¿A qué efectos se refiere? Pues a múltiples medidas para mejorar la concurrencia (es decir, que cualquier empresa pueda presentarse a un concurso público), la transparencia y las formas con las que se realizan los procedimientos administrativos para darles más claridad, facilidad y simplificar el tedioso “papeleo” que multiplica el trabajo de nuestros funcionarios.

El problema es múltiple. No ya sólo porque se estén frenando los beneficios que aporta esta Directiva. Si una administración española decide, por ejemplo, hacer un proceso de contratación dinámica o una subasta en un formato presencial, ambos procedimientos, que no sean electrónicos y una empresa se siente perjudicada por no haber podido concurrir, podría demandar a dicha administración por no estar cumpliendo con la citada Directiva.

Un reciente informe de la Comisión Europea sobre la evaluación de la contratación pública en Europa nos ha puesto nota a todos los países. De España dice que:

  1. Tiene que mejorar en CONCURRENCIA. Es decir, que no se dan todas las facilidades para que cualquier empresa pueda presentarse a un concurso público
  2. Que estamos muy mal en TRANSPARENCIA
  3. Que tenemos todo el camino del mundo que recorren en CENTRALES DE COMPRA
  4. Que tenemos buenos CRITERIOS DE ADJUDICACION
  5. Que el TIEMPO EN LA TOMA DE DECISIONES es bueno
  6. Que estamos muy mal en la CALIDAD DE LA INFORMACIÓN

Es decir, nuestras administraciones tienen que dotarse de sistemas que permitan que todo lo que hagan en contratación pública sea transparente, permita que cualquier empresa pueda estar informada de las contrataciones que hay y pueda presentarse a aquellas que le interesen y debe hacerlo facilitando toda la información que genera un proceso de contratación pública. Y además, ese sistema debe ser de contratación electrónica.

¿Porque qué pasa cuando no se es transparente en los procesos de contratación pública, sólo muy pocas empresas pueden presentarse a los concursos y hay una gran opacidad en dichos procesos? No hace falta citar la palabra que sintetiza esa respuesta. Todos y todas la conocemos.

Roberto Gómez es Director General en Nessmeeting